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La Obra
Nocturno XXX. óleo y acrílico sobre lienzo. 50 x 50 cm. 2017. Esta pieza es parte de la serie que la artista comienza en 2015 y que continua trabajando, en la actualidad la serie cuenta con 31 piezas, muchas de ellas expuestas en sus ultimas exposiciones y ferias de arte contemporáneo. En algunas palabras del curador Luis Felipe Cortés la obra de Paloma Gómez se puede describir de esta manera ” … nos encontramos con escenas que recogen parte de la atmósfera de la ciudad tal como la experimentamos cuando estamos sumergidos en el tráfago cotidiano: cruzando una calle en medio de torres de edificios, luces del tráfico captadas velozmente desde el asiento de un bus del Transantiago, la visión caleidoscópica de reflejos en las vitrinas o en los cristales de una fachada, alumbrado público y semáforos: todo ello nos interpela como espectadores activos, porque en sus obras reconocemos nuestra propia forma de ver, acostumbrada a leer la realidad desde el medio fotográfico y todas las variantes que conocemos en la contemporaneidad, desde el cine y el video hasta la imagen digital, internet y las redes sociales. La obra de Paloma Gómez resuena con las reflexiones de artistas que han puesto en juego la tensión entre pintura y fotografía, como Gerhard Richter o David Hockney, y también con quienes se ocuparon de tematizar la velocidad, el movimiento y el paisaje nocturno, donde la ausencia de luz natural otorga un inusitado protagonismo a la tecnología de las bombillas.
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La Obra
Nocturno XXX. óleo y acrílico sobre lienzo. 50 x 50 cm. 2017. Esta pieza es parte de la serie que la artista comienza en 2015 y que continua trabajando, en la actualidad la serie cuenta con 31 piezas, muchas de ellas expuestas en sus ultimas exposiciones y ferias de arte contemporáneo. En algunas palabras del curador Luis Felipe Cortés la obra de Paloma Gómez se puede describir de esta manera ” … nos encontramos con escenas que recogen parte de la atmósfera de la ciudad tal como la experimentamos cuando estamos sumergidos en el tráfago cotidiano: cruzando una calle en medio de torres de edificios, luces del tráfico captadas velozmente desde el asiento de un bus del Transantiago, la visión caleidoscópica de reflejos en las vitrinas o en los cristales de una fachada, alumbrado público y semáforos: todo ello nos interpela como espectadores activos, porque en sus obras reconocemos nuestra propia forma de ver, acostumbrada a leer la realidad desde el medio fotográfico y todas las variantes que conocemos en la contemporaneidad, desde el cine y el video hasta la imagen digital, internet y las redes sociales. La obra de Paloma Gómez resuena con las reflexiones de artistas que han puesto en juego la tensión entre pintura y fotografía, como Gerhard Richter o David Hockney, y también con quienes se ocuparon de tematizar la velocidad, el movimiento y el paisaje nocturno, donde la ausencia de luz natural otorga un inusitado protagonismo a la tecnología de las bombillas.
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